Hace 3 meses
6.1.11
19.12.10
Hubo una época de oro en la que me planchaba el pelo muy seguido y no se me quemaba, en que comía un paquete de Traviatas con dulce de leche por tarde y no engordaba, y en que creía que esas cosas me iban a durar por siempre. Unos cuatro años después, me doy cuenta que envejecí -sí, envejecí- y que no sólo que comer eso me engorda mucho, sino que comer cualquier otra cosa también... y que plancharme el pelo cada taaanto, me lo quema como si lo hiciera todos los días.
Pensaba que esas cosas a mí no me iban a pasar... pero me equivoqué terriblemente.
Pensaba que esas cosas a mí no me iban a pasar... pero me equivoqué terriblemente.
7.12.10
24.11.10
Hace bastante ya, empecé a darme cuenta lo imprescindible que es la comida en nuestras vidas. Sí, más allá de que nos alimenta y nos permite seguir viviendo -obviamente-, me refiero al hecho de que casi todas las reuniones se organizan en torno a ésta: una juntada con amigos, muchas veces, implica una cena o tomar el té... las parejas empiezan reuniéndose para tomar algo y siguen por una pizzita... (y así, cuantos kilitos aumentamos cuando estamos saliendo con alguien: que el heladito, que la chocolatada, que los criollitos...)
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